La refacción tiene como objetivo mantener la imagen exterior urbana de la obra en todos aquellos elementos que hacen a su esencia, reforzando la misma con la ampliación del atrio existente y el reemplazo de las obras de apoyatura contiguas al templo.

Hacia el interior, se busca generar un sector que evoque la memoria constructiva de su muro envolvente sin afectar el carácter espacial del edificio religioso. Para ello se propone generar un área, contigua al pórtico de acceso, totalmente despojada de mobiliario para que quienes accedan mantenga el punto focal hacia el altar y que todos los elementos constitutivos del espacio se centren en este punto.

Templo de Jáchal

El director de la repartición, Marcelo Yornet, consideró que se trata de una obra compleja debido a la antigüedad de la edificación y a la falta de planos en muchos de sus sectores, por lo que requiere trabajar con extrema cautela. Además, es un hito religioso-cultural de suma relevancia para la toda la comunidad del lugar, implicando un esfuerzo mancomunado entre los proyectistas y el equipo de Patrimonio Cultural.

“Actualmente estamos analizando en conjunto con Patrimonio qué se hará con pinturas que se encontraron y que están dañadas, así como también con la carpintería realizada de manera manual y que cuenta con imperfecciones, restando determinar si se conservan sus marcos o se realizan nuevos. Esta obra llevará un plazo estimado de dos años y se renovará el edificio conservando la tradición del pueblo jachallero”, especificó Yornet.